KiZD
06/02/04, 23:51:58
Un conductor de camión que transporta 75 toneladas de nitroglicerina,
cuando
viaja en lo más alto de un puerto de montaña se da cuenta de que no tiene
frenos y empieza a descender cada vez más rápido.
El camión va derrapando como si fuese una moto, esquivando como puede a los
que vienen en dirección contraria.
Va rebotando todo el rato, porque el pavimento de la carretera esta lleno
de
baches, y de vez en cuando choca ligeramente con el muro que hay al lado de
la carretera.
El conductor intenta en vano encontrar algún desvío, y al final el camión
se
sale de la carretera por una curva que cae por un precipicio profundísimo.
El desgraciado conductor intenta quitarse el cinturón de seguridad, pero se
ha atascado; mientras el camión va cayendo, se las arregla para cortarlo
con
una navaja que se le escurre entre los dedos varias veces, porque los tiene
llenos de sudor. Intenta abrir la puerta, pero en uno de los choques contra
el muro se ha deformado y es imposible moverla, así que agarra el extintor
y
empieza a golpear el parabrisas; como es de vidrio muy resistente le cuesta
mucho, pero al final consigue romperlo y salta.
Sin embargo, se engancha con los pantalones en uno de los hierros; intenta
soltarse, pero es imposible, así que se los quita y por fin sale del
camión.
A pesar de que no ve nada, porque ha perdido sus gafas, consigue agarrarse
a
una ramita.
En ese momento, el camión explota con tanta violencia que a su alrededor
cae
una lluvia de fragmentos ardiendo y se produce una avalancha encima suyo.
El hombre aguanta como puede los golpes de las piedras en la cabeza, pero
la
ramita es demasiado pequeña y se desprende.
El camionero baja rodando por el barranco, golpeándose con todas las
piedras, casi pierde el conocimiento, hasta que consigue agarrarse a un
cactus y cree estar a salvo; sin embargo, debajo de esa rama hay una
colmena.
Nuestro hombre es alérgico al veneno de las abejas, pero como no puede
soltarse porque la caída seria mortal, aguanta impasible sus picaduras.
Transcurre un rato que le parece una eternidad hasta que oye unos gritos;
le
dicen que le han visto y que van a llamar a la policía y a servicios
médicos
para que le atiendan.
No hay ningún teléfono cerca, así que tienen que ir hasta el pueblo mas
cercano, a 20 kilómetros de distancia; un atasco impide que la ayuda llegue
pronto, y cuando llega la policía se dan cuenta de que van a necesitar
cuerdas para llegar hasta él fondo para rescatarle, y vuelven a por ellas.
El camionero aguanta varias horas bajo el sol ardiente, que le produce
quemaduras de tercer grado, pero al final es rescatado.
Entonces uno de sus salvadores le dice:
- Gracias a Dios se ha salvado.
- No, gracias a Dios no, me he salvado gracias a ese cactus, porque las
intenciones de Dios estaban bien claras....
cuando
viaja en lo más alto de un puerto de montaña se da cuenta de que no tiene
frenos y empieza a descender cada vez más rápido.
El camión va derrapando como si fuese una moto, esquivando como puede a los
que vienen en dirección contraria.
Va rebotando todo el rato, porque el pavimento de la carretera esta lleno
de
baches, y de vez en cuando choca ligeramente con el muro que hay al lado de
la carretera.
El conductor intenta en vano encontrar algún desvío, y al final el camión
se
sale de la carretera por una curva que cae por un precipicio profundísimo.
El desgraciado conductor intenta quitarse el cinturón de seguridad, pero se
ha atascado; mientras el camión va cayendo, se las arregla para cortarlo
con
una navaja que se le escurre entre los dedos varias veces, porque los tiene
llenos de sudor. Intenta abrir la puerta, pero en uno de los choques contra
el muro se ha deformado y es imposible moverla, así que agarra el extintor
y
empieza a golpear el parabrisas; como es de vidrio muy resistente le cuesta
mucho, pero al final consigue romperlo y salta.
Sin embargo, se engancha con los pantalones en uno de los hierros; intenta
soltarse, pero es imposible, así que se los quita y por fin sale del
camión.
A pesar de que no ve nada, porque ha perdido sus gafas, consigue agarrarse
a
una ramita.
En ese momento, el camión explota con tanta violencia que a su alrededor
cae
una lluvia de fragmentos ardiendo y se produce una avalancha encima suyo.
El hombre aguanta como puede los golpes de las piedras en la cabeza, pero
la
ramita es demasiado pequeña y se desprende.
El camionero baja rodando por el barranco, golpeándose con todas las
piedras, casi pierde el conocimiento, hasta que consigue agarrarse a un
cactus y cree estar a salvo; sin embargo, debajo de esa rama hay una
colmena.
Nuestro hombre es alérgico al veneno de las abejas, pero como no puede
soltarse porque la caída seria mortal, aguanta impasible sus picaduras.
Transcurre un rato que le parece una eternidad hasta que oye unos gritos;
le
dicen que le han visto y que van a llamar a la policía y a servicios
médicos
para que le atiendan.
No hay ningún teléfono cerca, así que tienen que ir hasta el pueblo mas
cercano, a 20 kilómetros de distancia; un atasco impide que la ayuda llegue
pronto, y cuando llega la policía se dan cuenta de que van a necesitar
cuerdas para llegar hasta él fondo para rescatarle, y vuelven a por ellas.
El camionero aguanta varias horas bajo el sol ardiente, que le produce
quemaduras de tercer grado, pero al final es rescatado.
Entonces uno de sus salvadores le dice:
- Gracias a Dios se ha salvado.
- No, gracias a Dios no, me he salvado gracias a ese cactus, porque las
intenciones de Dios estaban bien claras....